Cuento a la vista: Rapunzel
Hoy traemos un cuento clásico que seguro que conocéis todos: Rapunzel. Sin embargo esta es una versión muy especial donde el final no es exactamente como nos contaron…
El pasado viernes se celebró el dÃa mundial contra la violencia hacia la mujer, y por eso queremos traer este cuento “revisado” aquÃ. También porque creemos firmemente que todavÃa hay algunas cosas que cambiar y porque aunque nos gustan mucho los clásicos, creemos que es importante adaptarlos a los nuevos tiempos. Asà que aquà os dejo a esta  Rapunzel decidida y valiente, que descubrirá la importancia de cruzarse en la vida con un buen amigo… ¡que la disfrutéis!
Rapunzel
Érase que se era una pareja de enamorados que lo que más deseaba en el mundo era tener un bebé. Un dÃa, por fin, su deseo se cumplió. ¡Estaba embarazada!
Mientras la madre esperaba a que llegara su bebé, miraba por la ventana y suspiraba. Al otro lado de su ventana se veÃa un hermoso huerto lleno de flores y de frutos sabrosos.
-  ¡Cómo me gustarÃa poder comer alguna de las ricas manzanas de ese huerto! – suspiraba constantemente la madre.
Pero aquel huerto pertenecÃa a una hechicera con muy mal carácter y nadie se habÃa atrevido jamás a traspasar los muros de aquel lugar. Pero tal era el deseo de la mujer que comenzó a enfermar. El hombre, preocupado por su estado, decidió cumplir el deseo de su mujer.
Lo hizo de noche y la bruja no se dio cuenta. La mujer comenzó a mejorar al comer aquellas manzanas, pero necesitaba más y más y más. Asà que el hombre volvió una vez y otra y otra hasta que una noche la hechicera le descubrió.
-  Asà que tú eres el tipo que ha estado robando mis manzanas…
El hombre le explicó que las manzanas eran para su mujer y que sin ellas morirÃa ella y el bebé que esperaba. Al escuchar aquello, la bruja tuvo una idea. PermitirÃa al hombre quedarse con las manzanas si a cambio le entregaba a su hija cuando esta naciera. El hombre no tuvo otro remedio que aceptar.
Cuando la niña llegó, la bruja acudió a casa de la pareja y se la llevó. Fueron pasando los años y la niña, a la que llamó Rapunzel, fue creciendo y convirtiéndose en una joven bellÃsima. Tan bella era, que la bruja, celosa de su belleza, decidió encerrarla en una torre en medio del bosque. Una torre sin escaleras, ni puertas. Tan solo tenÃa una ventana en lo alto desde la que Rapunzel se asomaba cada vez que la bruja la llamaba:
-Â Â Rapunzel, Rapunzel, lanza tu trenza para que pueda subir.Â
La joven soltaba su larga y abundante trenza rubia y la bruja trepaba por ahÃ.
Un dÃa, un joven apuesto que cabalgaba por el bosque pasó por la torre y escuchó una voz que cantaba. Era la voz más dulce que habÃa oÃdo jamás. AtraÃdo por aquella melodÃa se acercó al lugar del que procedÃa aquel sonido. Se trataba de la torre en la que vivÃa Rapunzel.
-  Pero, ¿cómo entrar en esa torre si no tiene puertas ni escaleras? – se preguntó sorprendido el joven.
En aquel momento llegó la bruja y el chico se escondió.
-Â Â Rapunzel, Rapunzel, lanza tu trenza
Rapunzel dejó caer su larga trenza y la bruja, como hacÃa siempre, trepó hasta la ventana. Fue asà como el joven descubrió cómo subir a la torre. Imitando a la bruja, gritó, cuando estuvo seguro de que andaba ya muy lejos:
-  ¡Rapunzel!, ¡Rapunzel!, ¡lanza tu trenza!
Rapunzel, como siempre, lo hizo, pero al ver aparecer un apuesto joven, en vez de a la bruja cascarrabias, se asustó. Menos mal que el chico era dulce y amable. Le contó que su voz le habÃa cautivado y que querÃa sacarla de ahà para hacerla su esposa. Rapunzel tuvo dudas al principio. HabÃan estado juntos un par de horas y habÃan hablado, se habÃan reÃdo mucho y lo habÃan pasado bien. Pero aunque querÃa salir de aquel lugar y aquel muchacho era muy agradable, no veÃa por qué tenÃa que casarse con él.
-  Me encantarÃa que me sacaras de aquÃ. Pero no sé si quiero casarme contigo. ¿No podemos simplemente ser amigos?
El joven se quedó un momento pensativo. Aquella joven era bellÃsima y muy agradable. Aunque no quisiera ser su esposa no podÃa dejarla ahà encerrada. Asà que aceptó ser solo amigos y le prometió que al dÃa siguiente vendrÃa a buscarla con una escalera para sacarla de ahÃ. Rapunzel se puso tan contenta que comenzó a cantar otra vez.
-   Muchas gracias. Tú sà que eres un verdadero amigo.
Sin embargo, para desgracia de los dos, la bruja habÃa olvidado su sombrero en lo alto de la torre y habÃa vuelto para recogerlo. Al encontrarse al joven bajando por la trenza de Rapunzel comprendió de inmediato el engaño.
-  ¡No volveréis a veros! – gritó enfurecida y hechizó al chico, dejándole ciego.
La bruja, además, sacó a Rapunzel de aquella torre, le cortó su larga trenza y la abandonó en un lugar muy muy lejano del bosque donde no vivÃa nadie y donde nadie podrÃa encontrarla jamás.
El joven, al quedar ciego no fue capaz de salir del bosque, estuvo durante mucho tiempo vagando entre los árboles. Un dÃa, por casualidad, el muchacho llegó al lugar donde vivÃa Rapunzel. No podÃa verla, pero escuchaba claramente su bella voz, asà que se acercó, convencido de que por fin la habÃa encontrado. Cuando Rapunzel vio al joven se puso muy contenta.
-  ¡Has cumplido tu promesa! Realmente eres un buen amigo.
Pero en seguida se dio cuenta de que el joven estaba ciego. Por su culpa aquel muchacho se habÃa cruzado con la bruja y esta le habÃa condenado a no ver nunca más. Rapunzel se puso muy triste y abrazó al joven con cariño.
-  Lo siento, lo siento mucho, amigo – le dijo con lágrimas en los ojos.
Por suerte, aquellas lágrimas cayeron sobre los ojos del muchacho y al momento la luz y los colores volvieron a él. ¡PodÃa ver!
Juntos atravesaron el bosque y regresaron a la ciudad de la que venÃa el joven. No llegaron a casarse nunca, pero fueron amigos, muy buenos amigos, para siempre.
Encuentra más cuentos en Cuento a la vista, el blog de cuentos infantiles.
Â
cuentoalavista
¿Qué es Cuento a la Vista?... Es un rincón donde descubrir cuentos para leer antes de ir a dormir o nada más despertarte. Encontrarás también concursos, dibujos y todos los recursos para fomentar la lectura y hacer que esta sea mucho más divertida. No dejes de seguir el blog de MarÃa y Raquel ¡te gustará!

QUE BONITOOOOOOOOOOOO!!!!!
me gusto pero pueden inventar mas cuentos …. ya me kedan cortos
me gusto mucho, me encanto