Salsa Roquefort

Cómo hacer salsa roquefort para carnes

La salsa roquefort tiene ese algo que engancha. Es cremosa, intensa y con un sabor que, en cuanto la pruebas, ya sabes que va a ser la protagonista del plato. Y lo bueno es que se prepara en un momento, sin líos y con muy pocos ingredientes.

Si te gusta el queso azul, esta es de las salsas que hay que tener en el radar. Va de lujo con un filete a la plancha, con pasta recién hecha o incluso con unas patatas al horno. Es de esas combinaciones que, aunque sean sencillas, parecen pensadas para quedar bien siempre.

Además, no necesitas ser un chef para bordarla. Un par de trucos básicos y un poquito de atención al fuego, y tendrás una salsa de roquefort lista para servir, con ese puntito de sabor que no deja indiferente a nadie.

Receta de salsa roquefort

Ingredientes

  • 400 ml de nata para cocinar
  • 100 g de queso roquefort
  • Pimienta negra al gusto

Cómo hacer salsa de roquefort

  • Paso A Paso Salsa Roquefort

    Para empezar, pon un cazo a fuego medio-bajo y añade la nata para cocinar. No hace falta que esté muy caliente al principio, la idea es que coja temperatura poco a poco para que luego el queso se funda sin problemas.

  • Trocea el queso roquefort en pedazos pequeños y añádelo al cazo. Con una cuchara de madera o una espátula, remueve suavemente para que se vaya integrando con la nata. Verás que en pocos minutos empieza a deshacerse y a mezclarse con la crema.

  • Cuando el queso esté totalmente fundido y la salsa tenga un aspecto homogéneo, añade un toque de pimienta negra recién molida. Remueve un par de veces más y, si ves que está demasiado espesa, puedes añadir una cucharada de nata o de leche para aligerarla un poco. En cuanto tenga la textura que te gusta, retírala del fuego y sírvela caliente.

Salsa Roquefort Fácil

Consejos para hacer salsa roquefort perfecta

  • No dejes que la salsa hierva a borbotones; con un fuego medio-bajo es suficiente para que el queso se funda bien sin que se corte.
  • El queso roquefort tiene bastante sal, así que no hace falta añadir sal extra.
  • Si no tienes roquefort a mano, cualquier queso azul que funda bien puede ser un buen sustituto.
  • Remueve constantemente para evitar que la salsa se pegue al fondo y se queme.
  • Para ajustar la intensidad, prueba la salsa antes de retirarla del fuego y añade más queso si la quieres más fuerte.
  • La salsa roquefort se puede guardar en un recipiente hermético en la nevera durante unos 2 a 3 días como máximo. Eso sí, cuando la vayas a usar otra vez, caliéntala despacio, a fuego bajo, y remueve bien para que recupere su textura cremosa. Si la calientas demasiado rápido o a fuego fuerte, puede separarse o cortarse un poco.

Con qué servir la salsa roquefort

Esta salsa es un clásico cuando la usas con carnes, sobre todo con filetes de ternera o solomillo. Ese toque fuerte y cremoso le da un punto muy rico a la carne, y la verdad es que no falla. También queda muy bien con pollo a la plancha, especialmente si quieres darle un toque diferente sin complicarte.

Si eres de los que no pueden vivir sin pasta, prueba a mezclar la salsa con espaguetis o tagliatelle recién cocidos. Solo un poco, porque es bastante potente, pero el contraste con la pasta suave funciona de maravilla. Y no te olvides de las patatas, ya sean asadas, cocidas o incluso en puré, la salsa roquefort eleva cualquier plato simple a otro nivel.

Otra idea que va de lujo es usarla como dip para verduras frescas, como apio, zanahorias o pimientos. Es un aperitivo fácil, rápido y con un sabor diferente que sorprende.

Bueno, ya tienes todo lo necesario para animarte a preparar esta salsa roquefort en casa sin líos ni complicaciones. Es de esas recetas que, aunque parezcan sencillas, siempre hacen un buen papel en la mesa y te sacan de apuros con poco esfuerzo.

Pruébala con alguna carne o con pasta y verás que el toque cremoso y con personalidad no decepciona. Y si te sobra, no pasa nada, que guardándola bien tienes para repetir otro día sin problema.

Nada más, espero que te sirva y que la disfrutes un montón. ¡Nos leemos pronto!

Si buscas otras salsas, no puedes dejar de probar la receta de salsa tzatziki, que combina yogur, pepino y ajo para darle un toque mediterráneo ideal para carnes o como dip. Si prefieres algo clásico para ensaladas, la salsa césar es un básico que mezcla anchoas, parmesano y limón para dar sabor sin complicaciones. Para los que quieren algo más sencillo y versátil, la mayonesa casera es la base perfecta para un montón de platos y un buen comienzo para preparar otras salsas. Si te gustan los sabores con un punto ácido y cremoso, la salsa tártara es una opción genial, perfecta para acompañar pescados o mariscos. Y para los amantes de los condimentos con carácter, el chimichurri argentino es la salsa ideal, llena de hierbas y especias que levantan cualquier carne a la parrilla.

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