30 chistes de vascos con mucho humor y poca modestia

Chistes de vascos cortos y graciosos
Chistes de vascos cortos, buenos y para niños, con Patxi, Iñaki, bilbaínos y mucho humor exagerado para reír en familia.

En los chistes de vascos todo suele ir a lo grande: si hay que levantar una piedra, se levanta medio monte; si alguien presume de fuerza, aparece Patxi y lo deja pequeño; y si la respuesta puede ser seca, mejor todavía. Esa exageración es precisamente la que les da gracia, porque convierte cualquier situación normal en una pequeña barbaridad imposible.

A veces basta una frase de Iñaki, una salida de Patxi o un bilbaíno convencido de que lo suyo no es presumir, sino contar las cosas como son. Con ese tono directo y un poco desmesurado, estos chistes funcionan tan bien como los chistes de catalanes o los chistes de gallegos, porque aquí se trata de reírnos un poco de nosotros mismos.

Chistes de vascos cortos

Un chiste corto de vascos es tan contundente como el vasco mismo: basta con una salida rápida de Patxi, una exageración bilbaína o una frase de esas que parecen dichas con toda la seriedad del mundo.

—Oye, Patxi, ¿sabes que han descubierto que hay una cultura más desarrollada que la vasca?
—¡Ah, sí! ¿Qué piedra levantan?


Salen Patxi y Mikel del examen de matemáticas y le pregunta Patxi a Mikel:
—Oye, ¿a ti cuánto te daba la ecuación?
—A mí, infinito.
—¿Solo?


Dos vascos están recogiendo setas en el campo y, de repente, grita uno:
—¡Mira, Iñaki, un Rolex!
E Iñaki le contesta:
—Patxi, por favor, ¿a qué estamos? ¿A setas o a Rolex?


—Los vascos somos la bomba, ¿verdad, Patxi?
—Pero ¿qué dices? Si tú has nacido en Castellón…
—¡Patxi, los vascos nacemos donde queremos!


Un vasco entra en una librería:
—Buenas, deme un mapamundi de Bilbao.

Chistes Sobre Vascos Y Bilbaínos

Definición de «océano Atlántico» según un vasco:
—Océano situado entre África, Europa y América que desemboca en el Nervión.

Chistes de vascos buenos

En cuanto Patxi, Iñaki o Aitor entran en escena, cualquier cosa puede terminar a lo grande: una motosierra, un gorrión, un autobús o hasta un partido de pelota visto desde la Luna.

Dos vascos en la Luna:
—Aitor, ¿ves la Tierra?
—¡Cómo no la voy a ver!
—¿Ves Euskadi?
—Anda, pues claro.
—¿Ves el pueblo?
—Sí, lo veo.
—¿Y el frontón?
—También lo veo.
—¡Saca, pues!

Chistes Divertidos Sobre Vascos

—Ahí va, Patxi, ¡cómo cortas troncos! ¿Dónde has aprendido?
—En el Sahara, pues.
—Pero si allí no hay árboles…
—No, ahora ya no…


Un vasco entra en la tienda en la que el día anterior había comprado una motosierra eléctrica:
—Oiga, usted me dijo que esta motosierra cortaba cien árboles a la hora. La he probado y, como mucho, corta cincuenta.
—Pues no se preocupe, que ahora la probamos.
El dependiente arranca la motosierra y, al oírla, dice Patxi:
—¡Anda! ¿Y ese ruido?


Un gorrión de Bilbao va por la carretera, pasa una moto y le da un golpe con el casco. El motorista se da la vuelta y, al ver que el gorrión todavía respira, se compadece y lo lleva a casa. Lo mete en una jaula, aún inconsciente, y le deja un poco de agua y un poco de pan. El gorrión empieza a despertarse, mira a su alrededor y ve el pan, el agua y los barrotes. Entonces se lleva las alas a la cabeza y grita:
—¡Madre mía! ¡Que me he cargado al de la moto!


—Oye, Patxi, me han comentado en la escalera que has tenido una niña.
—Sí, vecino. Rocío la hemos llamado.
—¿Rocío? ¡Pues qué poco vasco!
—Qué va, hombre, si en casa la llamamos Escartxa.


Entre vascos:
—Oye, Patxi, ¿dónde vas con el coche a cuestas?
—¡Anda! ¡Que se me ha olvidado quitarme el cinturón!


—Patxi, soy Iñaki. Oye, que ya he cogido el autobús. Llego a tu casa en 30 minutos.
—Pero si se llega en 15 andando…
—Ya, pero pesa.

Chistes de vascos para niños

Cuando aparece un vasco en un chiste, hasta el metro puede quedarse pequeño y un coche diminuto puede acabar pareciendo más grande por pura cabezonería.

¿Cómo le llaman al metro en Bilbao?
Kilómetro.

Chistes Para Niños Sobre Vascos

—¿Qué hacen dos vascos encima de una nube?
—Two-bascos.


¿Sabes cómo meter a 30 vascos en un seiscientos?
Diciéndoles que no caben.


—¡Atención, reclutas! ¡Armas al hombro! ¡Ar!

—A ver, el de Bilbao, ¡baja el tanque!


¿Cuál es la diferencia entre Dios y un vasco?
Que Dios está en todas partes… y el vasco ya ha estado.


—¡Alto! Se ha saltado un semáforo en rojo. Tengo que ponerle una multa. Dígame su nombre.
—Josetxu Irriboteneaindíaguirre de Urrutxomengasalerría y Mangorzalluz de Gurruchagoitiaga.
—Bueno, por esta vez pase, pero que no se repita.

Chistes de vascos y bilbaínos

Bilbao tiene algo especial en estos chistes: todo parece más grande, más caro, más evidente y, por supuesto, mucho más bilbaíno.

Chistes De Vascos Exagerados

Se encuentran dos bilbaínos y uno le dice al otro:
—¿De dónde vienes, Patxi?
—Pues nada, que he ido a comprar 500 vacas, 200 cabras, 300 ovejas y 20 toneladas de madera.
—¡Anda! Sí que montas pronto el belén este año.


Se encuentran dos conocidos por la calle y uno le dice al otro:
—Te voy a contar un chiste de bilbaínos.
—¡Eh, que yo soy de Bilbao!
—No importa, ya te lo cuento más despacio.


Entran dos de Bilbao a un bar de Castilla:
—Ponnos dos txikitos.
Una vez servidos, uno de ellos pone un billete de 500 euros en el mostrador.
El camarero le dice:
—¿No tiene usted otro billete?
El de Bilbao pone otro billete de 500 euros y dice:
—Un poquito caro tenéis aquí el vino, ¿eh?


Muere un bilbaíno y va al cielo. Allí, paseando por los alrededores, se encuentra con una casa muy pintoresca y decide entrar. Dentro está San Pedro, y el bilbaíno ve que hay relojes por todas partes. Al pie de cada reloj figura el nombre de una ciudad. Intrigado, le pregunta:
—Oye, ¿para qué sirven estos relojes?
—Estos relojes miden las tonterías que dicen en cada ciudad. Por cada tontería, avanzan un minuto.
—Qué interesante… Donostia, Gasteiz, Iruña… Oye, disculpa que te interrumpa otra vez, pero ¿y Bilbo por qué no está?
—Sí que está Bilbo, sí, pero el reloj lo pusimos en el techo.
—¿En el techo?
—Sí, lo pusimos en el techo porque lo usamos de ventilador.


Un padre le da consejos a su hijo, que se marcha a estudiar fuera:
—Ya sabes, Peru, que cuando estés por ahí tienes que tener buena educación y no preguntar a nadie de dónde es.
—Aiba, aita, ¿y por qué no le tengo que preguntar a nadie de dónde es?
—Pues porque si es de Bilbao, ya te lo dirá él; y si no es, no le tienes que hacer pasar vergüenza.

Chistes de Patxi e Iñaki

Patxi e Iñaki son los protagonistas de todos los chistes de vascos, y por supuesto compiten para ver cuál de los dos es más vasco.

Dos vascos se están despidiendo en el bar y uno dice:
—Venga, Patxi, hasta mañana si Dios quiere.
—¡Mil euros a que quiere!


Le dice un vasco a otro:
—¡Oye, Patxi! ¿Sabes cuánto ha costado el Guggenheim?
—No, ¿cuánto?
—5.000 millones, pues.
—Bueno, con tal de que meta goles…


—¡Oye, Patxi! ¿Cómo es que llegas con toda la cabeza vendada?
—Por la moto.
—¿Te caíste?
—Qué va. ¿Recuerdas, bajando de la ermita del pueblo, la primera curva muy cerrada, donde hay una tapia de cemento?
—Sí, hombre, esa que pone un cartel de “se traspasa”.
—Pues no es verdad.


Patxi y Aitor están en el batzoki del tío Eneko. Al entrar, Patxi se fija en una máquina de refrescos recién instalada en el local. Se acerca, mete 1 euro, aprieta el botón y… ¡clonck!, baja una lata. La agarra, la mira fijamente, la deja en el suelo, saca otro euro, aprieta el botón, baja otra lata, la coge, la mira, la deja en el suelo y saca otro euro.
Media hora más tarde, Aitor lo ve rodeado de latas, apiladas por todas partes, y le dice:
—Venga, Patxi, que nos vamos.
Y Patxi responde:
—¡Ni hablar, que estoy en racha!

Los Mejores Chistes De Vascos

Patxi: —Estoy pensando en dar la vuelta al mundo
Joseba: —¡Anda Patxi, déjalo como está!


Está Patxi clavando un clavo en una pared, pero lo hace con la cabeza del clavo apoyada en el muro y golpeando la punta con el martillo. Llega Iñaki y le dice:
—¡Pero Patxi! ¿No ves que ese clavo es para la pared de enfrente?


Hasta aquí esta selección de chistes de vascos, con Patxi, Iñaki y unos cuantos bilbaínos que no pasan precisamente desapercibidos. Ahora solo queda elegir el que más gracia te haga y probarlo en casa, que alguno seguro que acaba repitiéndose en la próxima sobremesa.


Si te apetece seguir con este tipo de humor, también puedes pasar por otros clásicos que nunca fallan: los chistes de leperos, los chistes de catalanes, los chistes de gallegos y los chistes de andaluces, cada uno con su estilo y sus remates de siempre. Y si prefieres cambiar de tema pero mantener las risas, los chistes de médicos también dan para unas cuantas situaciones absurdas de las que se recuerdan fácil.

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