Una de las claves para fomentar la concentración de los chicos en sus deberes es, sin duda, el lugar destinado al estudio y todo lo que le rodea. A todos nos resulta muy incómodo trabajar en un ambiente en el que hay elementos distractores y, aún más, si la tarea que estamos llevando a cabo no es nada motivante. Con distractores nos referimos a objetos, escenarios, televisión/radio o personas. Prepara en tu casa un sitio para estudiar, que ayude a la concentración, ya sea solamente para el niño o para compartir con otros miembros de la familia, esta opción mucho más recomendable.

Para los que tengáis hijos que empiecen primaria, podríais ir juntos a comprar ciertas cosas que hagan su propio espacio de trabajo. Puede ser un globo del mundo, su portalápices… A partir de ahora aquí podrás hacer tus deberes o tus dibujos, será tu responsabilidad mantenerlo ordenado. Para los más pequeños sabéis qué ilusión les hace su mesita con sus témperas, su pizarra… La idea es tener un lugar propio para poder disfrutar cómodamente de actividades más calmadas.

Os dejamos algunos consejos para encontrarlo y prepararlo:

  • Ambiente. La luz es un aspecto esencial. Debe ser un espacio bien iluminado, si no es posible con luz natural, con la suficiente para no forzar la vista. Si no es un foco directo mejor, que ilumine todo el espacio. En cuanto a la ventilación, intentaremos que esté libre de olores desagradables o excesivamente fuertes. Con una habitación bien ventilada sería suficiente. Y qué decir del ruido… lo más aislado posible. Nada de permanecer hablando cerca con otra persona, tener al hermano jugando a su lado, la televisión, escuchar música… Respetemos el trabajo del otro e intentemos que el momento de estudio se desarrolle en un ambiente calmado para todos.
  • Mesa. Sobre la mesa de trabajo solamente deben permanecer aquellos utensilios que vaya a necesitar: cuaderno, libro de texto, bolígrafo y/o lápiz, goma, pinturas… Nada de tener al lado la consola, comics, muñequitos, cromos, el ordenador encendido, pegatinas… Limpia este espacio también de posters u otros elementos que puedan distraerle. Si tienes una ventana cerca fenomenal, por el tema de la luz, pero evita dirigir la mesa hacia ella, ocurren tantas cosas por la calle que es fácil que nuestra atención se centralice en el pájaro que vuela, la nube con forma de corazón o el niño que cruza la calle. Orienta la mesa hacia la pared o evita que desde la silla pueda percibir todo el movimiento callejero.
  • Silla. Consigue una silla cómoda y con respaldo, que llegue perfectamente a la mesa donde tiene que escribir. Con los pies apoyados en el suelo, no colgando, para mantener una postura que no repercuta en su cansancio.
  • Rutinario. Este espacio debe ser siempre el mismo. No vale hacer los deberes hoy en la mesa del salón, otro día en la mesa de la cocina y otro sentado en el suelo. Aprovecha la luz del día, en las estaciones que te lo permitan, y establece una rutina diaria para realizar las tareas. Un buen momento seria después de la merienda o los fines de semana después del desayuno. Antes de que se encuentre muy cansado y se junte con la hora de la cena y el baño. Piensa que después de hacer los deberes es bueno que tengan un rato para disfrutar de tiempo libre.
  • El resto de la familia. Sería ideal que papás y hermanos aprovecharan este tiempo para hacer tareas de la misma intensidad, es decir, que conlleven algo de concentración y, por tanto, poco ruidosas. Más aún cuando el lugar de estudio es un lugar compartido por toda la familia, coge un libro y dedícate un tiempo para la lectura, si tienes que hacer cosas en casa aprovecha para la plancha o cocinar… Y si hay alguien pequeñito en casa evita que moleste al hermano, comparte un momento de puzzles o pinturas.

Sabemos que las tareas escolares es un tema que preocupa a muchos padres, cómo hacer para que ellos sean autónomos y no haya que andar detrás todo el tiempo. Responsabilizarles de estas cosas es una tarea complicada, pero con pequeños gestos, paciencia y respeto lo irás consiguiendo.