Acoso escolar o Bullying: ¿cómo puedo ayudar a mi hijo?

El acoso escolar es un tema que preocupa a todos los padres y madres por su gran presencia en los centros escolares y porque en ocasiones es difícil de detectar. La familia es una parte fundamental para poder abordar este problema.

Por ello en este post vamos a hablar de cómo afecta una situación de acoso y de cómo los padres pueden ayudar a sus hijos.

Acoso escolar: ¿quiénes intervienen?

El acoso escolar o Bullying es un fenómeno de violencia llevada a cabo por un alumno o grupo de alumnos hacia otro compañero. No se trata de un hecho puntual, sino que se repite y prolonga durante un tiempo.

Los protagonistas de esta situación de violencia son el agresor y la víctima, pero no podemos olvidarnos del observador, que aunque no ejerza violencia, observa y está expuesto a ella.

Veamos brevemente las características de cada participante:

  • Agresor: Suele parece una persona dominante, no maneja bien sus emociones y presenta escasa empatía. Intenta compensar sus carencias emocionales y su baja autoestima. Puede estar enfadado sentirse muy triste.
  • Víctima: Se caracteriza principalmente por poseer una personalidad insegura, con baja autoestima y poca asertividad. Siente miedo y no cree que pueda defenderse o ser ayudado.
  • Observador: No quiere involucrarse por miedo, se siente aliviado de que no le pase a él y permanece pasivo para que no vayan en su contra.

¿Cómo es el acoso escolar?

El acoso escolar puede presentarse a través de agresiones visibles o de una forma implícita. ¿Qué tal si vemos algunos ejemplos?

  • Agresiones explícitas:
    – Agresiones verbales: Insultos, motes, burlas, comentarios despectivos, ridiculizar.
    – Agresiones físicas: Golpes, empujones…
    – Agresiones contra sus pertenencias: Romper o quitar cosas.
    – Cyber Bullying: escribir amenazas, rumores o exponer fotos dentro de las redes sociales con la intención de dañar la imagen social
  • Agresiones implícitas:
    – Exclusión: Aislar intencionadamente, ignorar, no dejar participar, no hablar.
    – Intimidación: Obligar a hacer algo que no quiere mediante amenazas (traer dinero u objetos, hacer trabajos, deberes…).
    – Manipulación social: Difundir rumores o mentiras para dañar la imagen de la víctima.
    – Provocaciones sutiles: Esconder cosas, cambiarlas de sitio, ironías…

Es importante tener en cuenta que estas agresiones pueden ser enmascaradas diciendo que son “bromas”, pero lo cierto es que son situaciones de acoso.

¿Cómo afecta el acoso escolar al niño?

Cada participante del acoso, desde el agresor hasta la víctima, se ven afectados por esta situación de manera diferente:

  • Víctima
    Puede parecer triste y con ciertos grados de ansiedad.
    Presenta baja autoestima y un concepto negativo de sí mismo.
    Siente inseguridad y miedo en sus relaciones sociales.
  • El acosador:
    Interioriza la creencia de que se puede lograr poder y liderazgo mediante la violencia y la intimidación.
    No desarrolla empatía ni habilidades sociales de forma saludable.
    Su autoestima se basa en desvalorizar a los demás.
  • Los observadores:
    Toman una actitud pasiva ante las situaciones de injusticia, considerando como algo normal no ayudar a los demás.
    Pueden acabar valorando la agresividad y la violencia como forma de éxito social.
    Falta de sensibilidad ante el sufrimiento de los otros.

¿Cómo actuar ante el acoso escolar?

Es importante intervenir tanto si hemos detectado que nuestro hijo es víctima, acosador o en su clase hay una situación de acoso. En cualquiera de estas situaciones los niños necesitan la ayuda de los adultos para solucionar el problema.

Os damos algunos consejos de cómo actuar ante el acoso escolar:

– Comunicarlo al centro escolar para que tomen medidas y ayuden a solucionar el problema.
– Escucha y habla con tu hijo sobre lo que ocurre en el aula y sobre cómo se siente. Valora si necesita ayuda profesional.
– Explica con calma qué es el acoso y las consecuencias que tiene.
– Proporciona información sobre lo que es el buen trato y mal trato hacia los demás.
– Enseña a los niños a distinguir la diferencia entre chivarse o pedir ayuda.
– Fomenta un imagen positiva en tu hijo para que se valore.
– Promueve actividades de cooperación, habilidades sociales y desarrollo emocional en el colegio o dentro del ámbito social o familiar.

Podéis leer más artículos de interés en nuestra sección Escuela de Padres.

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