La lasaña de carne es de esas recetas que siempre triunfan en casa, y no es por casualidad. Yo la preparo a menudo porque, además de estar buenísima, es súper práctica: puedes dejarla lista con antelación y tenerla en la nevera, o incluso congelarla para esos días en los que no apetece cocinar nada.
El corazón de esta receta es la salsa boloñesa, que viene directamente de la ciudad italiana de Bolonia. Allí la llaman “ragù alla bolognese” y se cocina lentamente para que la carne, el tomate y las verduras se mezclen y se conviertan en una salsa espesa y llena de sabor. Bueno, en realidad la boloñesa que hago no es 100% como la de Bolonia… pero oye, queda riquísima igual. Y no sé si te ha pasado, pero cuando empieza a oler por toda la cocina, es imposible no tener hambre.
Y como no siempre tenemos tiempo para hacer placas de pasta caseras, aquí tiraremos de las que ya vienen precocidas. Así todo es más rápido, pero el resultado sigue siendo una lasaña de carne casera 10. A ver si no te animas a hacerla hoy mismo…
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Receta casera de lasaña de carne
Ingredientes
- 500 g de carne picada (mitad ternera, mitad cerdo)
- 400 g de tomate triturado
- 1 cebolla mediana
- 1 zanahoria
- 2 dientes de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Para la salsa boloñesa
- 50 g de mantequilla
- 50 g de harina
- 750 ml de leche entera
- Sal al gusto
- Nuez moscada al gusto
Para la bechamel
- 12 placas de lasaña precocidas
- 200 g de queso rallado para gratinar (tipo mozzarella o mezcla)
Para montar la lasaña
Cómo hacer lasaña de carne
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Para empezar, prepara la salsa boloñesa. Pela y pica la cebolla, la zanahoria y los dientes de ajo. Pon una sartén grande o una cazuela al fuego con el aceite de oliva y sofríe la cebolla y la zanahoria a fuego medio hasta que empiecen a ablandarse. Añade el ajo y cocina un minuto más, removiendo para que no se queme.
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Incorpora la carne picada y sube un poco el fuego. Cocina hasta que pierda el color rosado, desmenuzándola con una cuchara de madera para que quede suelta. Salpimenta y vierte el tomate triturado. Baja el fuego, tapa y deja que se cocine lentamente unos 20-25 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
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Mientras la boloñesa se hace, prepara la bechamel. En un cazo derrite la mantequilla a fuego medio, añade la harina y remueve con unas varillas durante un par de minutos para que pierda el sabor a crudo. Ve añadiendo la leche poco a poco sin dejar de remover, hasta obtener una crema suave y sin grumos. Salpimenta y añade una pizca de nuez moscada.
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Cuando tengas las dos salsas listas, toca montar la lasaña. En una fuente apta para horno pon una fina capa de bechamel en el fondo, después coloca una capa de placas de lasaña, cúbrelas con boloñesa.
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Luego distribuye otra capa de bechamel y un poco de queso rallado.
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Repite el proceso hasta terminar los ingredientes, acabando siempre con bechamel y queso por encima.
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Precalienta el horno a 180 ºC y hornea la lasaña unos 30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Si quieres un gratinado más intenso, puedes ponerla unos minutos más con el grill.
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Déjala reposar unos 10 minutos antes de servir para que se asiente y no se desarme al cortar.
Consejos para hacer lasaña de carne de 10
- Si la vas a guardar en la nevera, lo ideal es dejar que se enfríe por completo antes de taparla. Así evitas que se condense vapor dentro y reblandezca la pasta. Bien tapada, aguanta perfectamente entre 2 y 3 días sin perder sabor ni textura.
- Para calentarla, puedes meterla en el horno a 180 ºC unos 15 minutos, cubierta con papel de aluminio para que no se reseque. Si tienes prisa, también sirve el microondas, aunque en ese caso lo mejor es calentar por porciones y a potencia media, para que el calor llegue al centro sin secar los bordes.
- Si quieres congelarla, envuélvela bien en film y después en papel de aluminio para evitar quemaduras por congelación. Para descongelar, lo mejor es dejarla en la nevera la noche anterior y luego calentar en horno. Otro truco: yo la congelo en porciones, así cuando la necesito la caliento en 10 minutos en el microondas.
- En cuanto al queso, aunque la mozzarella o las mezclas para gratinar funcionan muy bien, puedes probar con un toque de parmesano para un sabor más intenso. También queda muy bien mezclar dos tipos para que el gratinado sea más sabroso.
- Si quieres una versión más ligera o directamente vegana, puedes sustituir la carne por soja texturizada. Se hidrata en caldo o agua caliente, se escurre y se cocina igual que la carne picada. La bechamel puedes hacerla con bebida vegetal (de soja o avena, por ejemplo) y margarina en lugar de mantequilla, y usar queso vegano para el gratinado.
- Otra idea es añadir capas de verduras salteadas, como calabacín, berenjena o champiñones, etc. Y si te gusta el toque picante, una pizca de guindilla en la boloñesa le da un punto diferente sin robar protagonismo al resto.
Cómo acompañar la lasaña de carne
La lasaña de carne es un plato bastante completo por sí solo, así que lo ideal es acompañarlo con algo ligero y fresco para equilibrar. Una ensalada verde con lechuga, rúcula y un aliño suave de aceite y limón es una apuesta segura. Si prefieres algo con más sabor, una ensalada de tomate y albahaca también encaja de maravilla.
El pan de ajo es otro clásico que nunca falla. Lo puedes preparar en casa mezclando mantequilla con ajo picado y perejil, untando en rebanadas de pan y horneando unos minutos. Además, sirve para “limpiar” el plato y aprovechar hasta la última gota de salsa.
Otra opción sencilla es acompañar con verduras asadas, como calabacín, pimientos o espárragos, que puedes preparar en el horno al mismo tiempo que la lasaña para ahorrar tiempo. Así, mientras un plato aporta energía y sabor, el otro añade ligereza y color al menú.
Bueno, creo que poco más se puede decir… salvo que si haces esta receta de lasaña de carne casera en casa, lo más probable es que no sobre ni un trozo. Y si sobra, ya sabes que aguanta bien en la nevera o en el congelador, así que no hay excusa para no prepararla. Lo típico: un día te pones con ganas, haces una bandeja grande de lasaña de carne y luego te lo agradeces cuando llegas a casa con hambre y cero ganas de cocinar.
Si buscas otras recetas de pasta, no puedes dejar de probar la lasaña de verduras, una versión más ligera que combina capas de pasta con verduras salteadas y bechamel suave; los espaguetis al pesto, con una salsa fresca de albahaca, piñones y queso que se prepara en minutos; los ñoquis caseros, tiernos bocados de patata que puedes acompañar con tu salsa favorita; los espaguetis a la carbonara, con su clásica mezcla de huevo, queso y panceta; y los espaguetis a la marinera, llenos de sabor a mar gracias a los mejillones, gambas y almejas.