El salmón en papillote fue uno de esos descubrimientos que me cambiaron la forma de cocinar pescado. Lo probé un día en casa de una amiga que cocina bastante bien (aunque ella siempre dice que no) y me quedé flipando. Estaba jugoso, con un sabor suave pero con ese toque a hierbas que se te queda en la nariz… y lo mejor: sin complicarse la vida. Desde entonces, lo preparo de vez en cuando, sobre todo cuando quiero algo rico pero sin liarme mucho.
La verdad es que esta técnica —la del papillote— suena más sofisticada de lo que es. Básicamente se trata de envolver el pescado (o lo que sea) en papel para que se cocine con su propio vapor dentro del horno. Nada de frituras, ni salsas pesadas, ni historias. Lo pones todo junto, lo cierras bien, lo metes en el horno y, mientras se hace solo, tú te puedes poner con otra cosa. Que eso también se agradece, ¿no?
En casa lo solemos preparar con rodajas de salmón sobre un lecho de calabacín en juliana, un poco de eneldo fresco, aceite de oliva y poco más. Ah, y lo del papel bien cerrado, que parece una tontería pero marca la diferencia. Al final te queda un salmón en papillote jugoso, con el punto justo, y con ese aroma que te hace abrir el horno y decir: “¡Madre mía, qué bien huele esto!”.
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Receta de salmón en papillote con limón y eneldo
Ingredientes
- 2 rodajas de salmón fresco (de unos 180-200 g cada una)
- 1 calabacín mediano, cortado en juliana fina
- 1 cucharada de eneldo fresco picado (o seco, si no tienes fresco)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Zumo de medio limón
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida
- 2 hojas de papel de hornear
Cómo hacer salmón en papillote fácil
-
Lo primero es preparar el calabacín. Lávalo bien y córtalo en juliana fina, como si fueran tiritas. No hace falta pelarlo si la piel está bien. Lo importante es que quede todo más o menos del mismo grosor para que se cocine por igual. Una vez cortado, resérvalo.
-
Precalienta el horno a 200 °C, calor arriba y abajo. Mientras se calienta, prepara dos hojas de papel de hornear lo bastante grandes como para envolver cada rodaja de salmón con su cama de calabacín.
-
Coloca una capa de calabacín en el centro de cada hoja de papel. Encima pon la rodaja de salmón, y luego añade sal, pimienta y el eneldo picado. Exprime un poco de limón por encima, o incluso puedes ponerle una rodaja finita sobre el pescado. Por último, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra por encima de todo.
-
Cierra los paquetitos doblando el papel hacia dentro, como si estuvieras haciendo un regalo. Asegúrate de que queda bien sellado para que el vapor no se escape durante la cocción. No hace falta apretarlo mucho, pero sí que quede cerrado por todos los lados.
-
Pon los paquetes sobre una bandeja de horno y mételos al horno caliente. Deja que se cocinen unos 15-18 minutos, dependiendo del grosor del salmón. Si te pasas, el pescado puede secarse, así que mejor quedarse un pelín corto si no estás seguro.
-
Cuando los saques del horno, espera uno o dos minutos antes de abrirlos, porque el vapor quema (y mucho). Al abrirlos, el olor es espectacular. Puedes servirlo directamente con el papel, que queda hasta bonito en el plato, o pasarlo a una fuente si lo prefieres más limpio.
Consejos para hacer salmón en papillote
- No cortes el calabacín demasiado grueso, que luego tarda más en hacerse y el salmón puede pasarse de punto. Mejor finito, en juliana, como se ve en la foto.
- Usa papel de hornear, no papel de aluminio. El papel de hornear es menos propenso a liberar partículas en los alimentos y, a diferencia del papel de aluminio, no reacciona con ingredientes ácidos o salados, lo que evita posibles migraciones de aluminio a la comida.
- No te pases con la sal. El salmón ya tiene bastante sabor de por sí. Una pizca por encima y listo. Si quieres, puedes usar sal en escamas justo al servir.
- Si tienes salmón con piel, colócala hacia abajo, sobre el calabacín. Así la carne queda más protegida del calor directo y se mantiene jugosa.
- No abras el paquete para “ver cómo va”, que es muy tentador. Si lo haces, se escapa todo el vapor y ya no cuece igual. Confía en los 15-18 minutos y ya.
- Puedes añadir un chorrito extra de limón o aceite justo al servir, si te va ese toque más fresco.
- ¿Eneldo fresco o seco? Si tienes fresco, mejor. Pero si solo tienes seco, baja un poco la cantidad (con media cucharadita basta) y úsalo bien repartido.
- No sobrecargues el paquete, que a veces nos venimos arriba. Con el calabacín y el salmón ya tienes un equilibrio bueno. Si quieres añadir más cosas, hazlo con cabeza.
Otras variantes de salmón en papillote
- Con patatas finas en lugar de calabacín: Puedes poner una base de patata laminada muy fina, tipo mandolina. Eso sí, al ser más dura que el calabacín, conviene darle un golpe de microondas 3-4 minutos antes de montar el papillote, o se te quedará cruda.
- Con zanahoria y puerro: Otra combinación que funciona muy bien es mezclar zanahoria en juliana con puerro finito. El sabor es más dulce y suave, y queda genial con un poco de tomillo o romero por encima.
- Con espárragos trigueros: Coloca unos cuantos espárragos cortados en tres o cuatro trozos debajo del salmón. Se hacen rápido y le dan un toque fresco y verde. Aquí le va de lujo un poco de ralladura de limón por encima justo antes de cerrar el paquete.
- Con tomate cherry y cebolla morada: Usa tomates cherry partidos por la mitad y un poco de cebolla morada en tiras finas. Añade orégano o albahaca seca y tienes una versión distinta, más jugosa y con un punto dulce.
- Con salsa de soja y jengibre: Para un rollo más asiático, cambia el limón por un chorrito de salsa de soja, un poco de jengibre rallado y unas gotitas de aceite de sésamo. Puedes ponerlo sobre calabacín o incluso con unos brotes de soja o pak choi si te apetece complicarte un pelín más.
- Con mostaza y miel: Si eres de sabores intensos, mezcla una cucharadita de mostaza de Dijon con un poco de miel y úntala sobre el salmón antes de cerrarlo. Va muy bien con calabacín o zanahoria como base, y el resultado es brutal.
Estas variaciones se pueden hacer siguiendo el mismo sistema del papillote. Solo hay que cambiar lo que va dentro, respetando los tiempos y cuidando que todo esté bien cortado para que se cocine en esos 15-18 minutos.
Cómo acompañar el salmón en papillote
Una de las cosas buenas que tiene el salmón en papillote es que combina con casi todo. Como ya lleva verdura dentro, no hace falta montar un plato muy cargado. Aun así, si quieres completar un poco más la comida, hay varias opciones que le van genial.
Una de mis favoritas es acompañarlo con un arroz blanco o integral, simplemente cocido, sin más. El caldito que suelta el salmón dentro del paquete cae genial por encima del arroz. Si lo haces así, no necesitas ni salsa ni nada raro.
También puedes tirar por unas patatas al vapor o asadas. Puedes hacer las patatas en microondas mientras el salmón está en el horno, y quedan perfectas con un chorrito de aceite y sal gorda.
Otra opción muy resultona es ponerle al lado una ensalada verde, de las sencillas. Un poco de lechuga, rúcula, tomate y cebolla, con una vinagreta suave, y tienes un plato redondo. Fresco, ligero, y que no tapa el sabor del pescado.
Bueno, pues ya ves que el salmón en papillote no tiene ningún misterio. Es de esas recetas que, cuando le pillas el punto, se quedan en el repertorio fijo. No ensucias casi nada, no necesitas ingredientes raros, y el resultado es sabroso, ligero y con buena pinta. Además, puedes ir cambiando las verduras o las hierbas según lo que tengas en casa, que eso también se agradece.
Si nunca lo has probado, anímate, porque seguro que repites. Y si ya lo hacías, pues oye, a lo mejor te he dado alguna idea nueva para variar un poco.
Si buscas otras recetas con salmón, no puedes dejar de probar el salmón al horno, una opción sencilla y tradicional que se cocina con hierbas y limón para realzar su sabor natural; la receta de salmón a la plancha, perfecta para cuando tienes prisa y quieres un plato rápido con una piel crujiente; o el salmón en salsa de yogur y eneldo, una alternativa fresca y ligera que combina el pescado con una salsa cremosa ideal para el verano.