Los poemas infantiles para el Día de la Madre pueden ser la manera perfecta de decirle a mamá cuánto la queréis. Poemas hay muchos… De autores famosos, anónimos, cortos, largos, sencillo y complejos…

Hoy os presentamos algunos poemas para niños ideales para que los peques se los aprendan de memoria y le reciten a mami en su día. O sino, para que los escriban en una bonita tarjeta para el Día de la Madre hecha con sus propias manos. ¡No os los perdáis!

Poesías cortas para el Día de la Madre

Poemas del Día de la Madre

Comenzamos con algunas poesías infantiles del Día de la Madre cortas, ideales para que las puedan aprender los más pequeños.

Mi mamá

Todas las mañanas
sueño al despertar
que del cielo un ángel
me viene a besar.

Al abrir los ojos,
miro donde está
y en el mismo sitio
veo a mi mamá.

A mi mamá

He aprendido madrecita
que dos y dos son cuatro.
¿Cuánto es un millón de besos
con dos millones de abrazos?

Eso es lo que quiero darte
pero yo no sé contar.
Voy a empezar a abrazarte
pero lleva tú la cuenta mamá.

Madre

Cinco letras tiene un ángel,
que me cuidó en su vientre,
me llevó por mil caminos,
me enseñó a ser valiente.

Quiero regalarte

Quiero regalarte una sonrisa
que colme de luz tu corazón,
quiero regalarte un abrazo
y con él, todo mi amor.

Quiero que me mires a los ojos
y que en ellos también te mires tú;
mamá, eres para mi tan importante
que el mundo a veces…
somos tú y yo.
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Poesías para el Día de la Madre de autores famosos

Han sido muchos los poetas que han dedicado poemas a la madre. Palabras sentidas que reflejan un sentimiento profundo que va más allá del tiempo.

Madre llévame a la cama (Miguel de Unamuno)

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver....
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

Las manos de mi madre (Alfredo Espino)

Manos las de mi madre,
tan acariciadoras, tan de seda,
tan de ella, blancas y bienhechoras…

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando al vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!

Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.
¡Ellas son las celeste, las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!

Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas)

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!

Madre mía (Rafael Escobar Roa)

Cuando los ojos a la vida abría,
al comenzar mi terrenal carrera,
la hermosa luz que vi por vez primera
fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!.

Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía,
espesas sombras hallo por doquiera,
la luz de tu mirada placentera
ilumina mi senda todavía.

Mírame, ¡oh madre!, en la postrera hora,
cuando a las sombras de mi noche oscura
avance ya con vacilante paso.

Quiero que el sol que iluminó mi aurora
sea el mismo sol que con su lumbre pura
desvanezca las brumas de mi ocaso.

Galerías del alma (Antonio Machado)

¡El alma niña!
Su clara luz risueña;
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena
de nuestra madre
Y caminar en sueños
por amor de la mano que nos guía.

Poemas para mamá de Gabriela Mistral

Poesías infantiles para mamá

Hemos querido dedicar un espacio especial a Gabriela Mistral, que escribió muchos poemas para madres.

Madrecita mía (Gabriela Mistral)

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo,
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

Obrerito (Gabriela Mistral)

Madre, cuando sea grande,
¡ay..., qué mozo el que tendrás!
Te levantaré en mis brazos,
como el zonda al herbazal.
O te acostaré en las parvas
o te cargaré hasta el mar
o te subiré las cuestas
o te dejaré al umbral.
¿Y qué casal ha de hacerte
tu niñito, tu titán,
y qué sombra tan amante
sus aleros van a dar?
Yo te regaré una huerta
y tu falda he de cansar
con las frutas y las frutas
que son mil y que son más.
O mejor te haré tapices
con la juncia de trenzar;
o mejor tendré un molino
que te hable haciendo el pan.
Cuenta, cuenta las ventanas
y las puertas del casal;
cuenta, cuenta maravillas
si las puedes tú contar..

Caricias (Gabriela Mistral)

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar…

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…